A brazo partido trunco los sueños.
A horas perdidas intento coserlos
y luego al momento los vuelvo cenizas.
Me rindo, contigo no se lo que siento.

Si es puro el deseo, me mata la vida.
Si apuro un instante, me caen desde el cielo
las plumas de un angel que quiso ser niño
y los lloros de un hombre que no tiene dueño.